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Beneficios de dormir la siesta en niños

La siesta es uno de los grandes placeres de la tradición mediterránea. Todos estaremos de acuerdo con que echarse una cabezadita después de comer, siempre y cuando sea una siesta corta, hace que carguemos pilas y recuperemos energía.

Pero, ¿y los niños? ¿Es igual de beneficiosa para ellos la siesta que para los adultos? Papás y mamás, atentos, porque hoy dedicamos este post a analizarlo.

 

La siesta ayuda al crecimiento y desarrollo de los niños

Un buen descanso ayuda al crecimiento de los niños, por ello se recomienda que durante los primeros 4 o 5 años de vida, los peques se acostumbren a dormir un rato después de comer. Esto tiene efectos positivos en su desarrollo y crecimiento.

 

La siesta mejora el humor de los niños

Dormir unos minutos a primera hora de la tarde hace que se elimine la tensión y el cansancio acumulados durante la mañana, y facilita la recuperación física y psíquica. Es como una especie de “reset” que ayuda a que el niño afronte con mejor humor la segunda parte del día. Estará más tranquilo, menos irritable, más atento y más sociable.

 

 Mejora el aprendizaje de los niños

Una investigación publicada por la revista The Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma que los niños de entre 3 y 5 años, que duermen la siesta en horas de colegio, tienen más facilidad para asimilar y recordar los conceptos aprendidos en la escuela.

 

 

Trucos para que la siesta sea beneficiosa para el niño

  • Nunca debe dormir la siesta más allá de las 5 de la tarde, para no interferir en el posterior sueño nocturno. Si la siesta es demasiado larga, o si la hace demasiado tarde, el niño tendrá más problemas para conciliar el sueño por la noche.
  • No hace falta que se ponga el pijama ni que se meta en la cama para dormir la siesta. Es un periodo corto de descanso, que se puede hacer vestido en el sofá. Que no lo asocie con la hora de irse a dormir.
  • No es necesario dejar al niño completamente a oscuras para que duerma la siesta. Si entra luz en la habitación diferenciará la siesta del sueño nocturno.
  • Establece una rutina para que tu hijo se acostumbre a descansar después de comer. Intenta que sea más o menos siempre a la misma hora, con algo de luz y con un ambiente tranquilo.

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